lunes, 14 de febrero de 2011
1984 y Un mundo feliz visto por F.Casado
Empiezo por “1984”. En varias ocasiones me ha venido a la cabeza Sandor Marai en “Tierra, Tierra”. ¿Os acordáis? Hablaba de esa tela de araña que todo lo atrapa. No destruyen tu cuerpo, si no que aniquilan tu espíritu. ¡Horrible! Aún en esas circunstancias eran capaces de seguir siendo libres.
Winston, a raíz de una conversación con Julia, reflexiona sobre la falta de compresión de la realidad de su compañera y como esta actitud, que se reproduce en todo el mundo, les lleva a ser políticamente sanos y fieles (2ª parte, Capítulo V, pág. 190-194, Ediciones Destino). Concluye: “Sencillamente se lo traganban todo y lo que se tragaban no les sentaba mal porque no les dejaba residuos; lo mismo que un grano de trigo puede pasar, sin ser digerido y sin hacerle daño, por el cuerpecito de un pájaro.” A veces me da pena pensar que hay más pájaros a mí alrededor de los que creo; pero en el fondo también confío en que éstos son libres y serán capaces de orientar su libertad a la verdad y al bien.
Opino que esta consideración de Winston se produce a mayor escala en “Un mundo feliz”. Espectacular las explicaciones de Mustafá Mond a John, el Salvaje, en los últimos capítulos del libro. Pág 230: “La gente es feliz…nunca está enferma; no teme a la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres y madres que estorben; no hay esposas, ni hijos, ni amores excesivamente fuertes; y si algo no marcha siempre queda el soma. Pág 238: “¿De qué sirven la verdad, la belleza o el conocimiento…? Pág 247: “la civilización no tiene necesidad de nobleza ni de heroísmo… no existe la posibilidad de elegir…todos están condicionados de modo que no pueden hacer otra cosa más que lo que deben hacer.”
Sencillamente se lo tragan todo. Si logramos anular la verdad, la belleza, el conocimiento, aparece una gran masa que está condicionada. Considero que Huxley y Orwell en este punto hacen una descripción brutal de una gran masa de esta sociedad del s.XXI. Pero como decía antes, me queda la esperanza de pensar que somos libres. ¿Todos? Sí, todos tenemos esa capacidad. Ahora, hay que ejercitarla.
Fdo.: Paco Casado
martes, 18 de enero de 2011
A PROPOSITO DEL PROXIMO ENCUENTRO
"1984" de George Orwel:
"1984 es una novela política de ficción distópica, escrita por George Orwell entre 1947 y 1948 y publicada el 8 de junio de 1949. La novela introdujo los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del pensamiento y de la neolengua, adaptación del inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el principio de que lo que no está en la lengua, no puede ser pensado.
Muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad orwelliana.[cita requerida] El término orwelliano se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela. La novela fue un éxito en términos de ventas y se ha convertido en uno de los más influyentes libros del siglo XX.
"Un mundo feliz" de Aldous Huxley:
"Un mundo feliz ("Brave new world" en inglés, literalmente «Espléndido mundo nuevo») es la novela más famosa del escritor británico Aldous Huxley, publicada por primera vez en 1932. El título tiene origen en una obra del autor William Shakespeare, La tempestad, en el acto V, cuando Miranda pronuncia su discurso.
La novela anticipa el desarrollo en tecnología reproductiva, cultivos humanos e hipnopedia que, combinadas, cambian radicalmente la sociedad. El mundo aquí descrito podría ser una utopía, aunque irónica y ambigua: la humanidad es desenfadada, saludable y avanzada tecnológicamente. La guerra y la pobreza han sido erradicadas, y todos son permanentemente felices. Sin embargo, la ironía es que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar muchas otras: la familia, la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía."
También me permito traer aquí la entrada de wikipedia sobre "distopía":
"La utopía y la distopía, son géneros literarios que estudian las estructuras sociales y políticas. La ficción utópica, es la creación de un mundo ideal, mejor definido como utopía para su uso en novelas. La ficción distópica es lo opuesto, creando un mundo de pesadillas y temores, igualmente referenciado como distopía.
Algunas novelas combinan parte de ambos géneros, a menudo como metáfora de las disímiles direcciones que toma la humanidad. Esto genera una historia con dos posibles futuros.
Estas nociones, son muy comunes en el género de la ciencia ficción y en la ficción especulativa."
(Del gr. οὐ, no, y τόπος, lugar: lugar que no existe).
1. f. Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.
Creo que "distopía" puede tratarse de una palabra en "neolengua", aunque en su versión más avanzada seguramente sería sustituida por "noutopía".
Un saludo.
Pablo
lunes, 13 de diciembre de 2010
Comentario de "La Estrella Peregrina"
Lo primero, felicitar a Ángeles por su obra. He disfrutado mucho en esta peregrinación. Nos has metido de lleno en el año 1000, sus costumbres, sus ciudades, su lenguaje, sus miedos, sus luchas, sus diferentes clases sociales… A través de los ojos de los protagonistas nos ha permitido profundizar en cómo se vivía en aquella época.
Como siempre, me fijo en pequeños detalles de los personajes:
Me ha gustado mucho que nuestra querida Poppa tuviera la inmensa suerte de casarse con el hombre al que amaba. “Los esposos se habían amado como no es común”. Una prueba de este amor es que ella le pide que se acepte a Lioneta. “Inténtalo, hazlo por mí”. Y nuestro gran conde, que la amaba sobre todas las cosas, probó. Un acierto que terminará sus días queriendo a su segunda hija tanto como a Mahaut.
Junto a esto, pienso que una persona como Lioneta- es una pena, pero nuestra sociedad las hace desaparecer- puede transformar radicalmente una familia. Hacerle descubrir lo realmente importante de la vida. Me hubiera gustado que esta idea la reflejara alguno de los personajes. Aunque no sé si estoy intentando hacer descubrir a los hombres del año 1000, un problema del año 2000.
He compartido la alegría de llegar al Monte del Gozo- también lo hice hace unos años con José Antonio- con nuestros peregrinos. El momento es maravilloso, después de todo el esfuerzo, trabajo, penas, complicaciones alcanzan su objetivo. Ángeles pienso que logras que todos nos hagamos una idea de lo que pasa por la mente de los protagonistas. Aunque también es verdad que me hubiera gustado que Doña Poppa nos hubiera contado con mayor profundidad lo que se produjo en su interior- algo que le sucede a la mayoría de las personas que peregrinan con el fondo de nuestra condesa-. Quizá nos hubiera dicho que ya no le preocupaba tanto obtener bendiciones, venerar reliquias, dar limosna, sino que Alguien en su corazón la había cambiado por completo. Tampoco sé si este tipo de consideraciones eran objeto de esta novela pero creo que es una constante el Camino de Santiago. Jaime, no sé qué opinas, acabas de estar allí.
Espero que disfrutéis del encuentro. Hoy es un día especial, tener el lujo de contar con la autora de nuestro libro. ¡Me encantaría estar allí!
Un fuerte abrazo a todos y ¡Feliz Navidad!
Fdo.: Paco Casado
martes, 30 de noviembre de 2010
jueves, 18 de noviembre de 2010
El país de García
“El país de García” no es tan sólo una original novela itinerante o de viaje al estilo de “El lazarillo español” de Ciro Bayo. Es más que una narración picaresca que se relaciona con el Pedro Saputo de Foz, el Quijote de Cervantes y el pensamiento de Baltasar Gracián. Es mucho más que una simple guía histórico-artística de todo Huesca. Para mí, la novela de Torrente Secorún es, sobre todo, una enorme y extraordinaria demostración de amor y pasión. Y es que no tenemos en la literatura de Aragón otro ejemplo igual de un viaje por toda la provincia de Huesca, que tenga a su territorio como principio y fin, argumento y decorado de una novela; otro ejemplo en el que Huesca sea protagonista absoluta de la imaginación y la palabra de un hombre que anduvo sus caminos e invento una deliciosa comedia con el único objeto de tener una excusa para hablarnos de ella, poner en nuestra boca su nombre.
Porque en “El país de García”, detrás de sus caminantes, sus personajes curiosos y excéntricos aparecen las comarcas de Huesca y sus pueblos, el secano, el amargo pan de la emigración y la trascendencia del agua en la vieja historia de Aragón. Entre sablazos de bohemios, coleccionistas de moscas, grillos y enanitos y un cojo que tenía 37 patas de palo se nos habla de los hombres de Huesca, de los que existieron en realidad y la llevaron a su nombre unido.
Entre alborotapueblos, anarquistas, señoricos con ilusiones literarias y espíritus volanderos con vocación de caminantes surgen montes y llanuras; pueblos fortificados, castillos; reconquista para buscar tierras de pan; ermitas, monasterios, catedrales y conventos. Entre las penalidades de un empresario de espectáculos feriantes, ciegos cantantes de romances que recorren los pueblos con sus romancillos de santos y crímenes sonados surgen los guerreros, los panteones de nobles y tumbas de reyes; San Juan de la Peña, San Victorián y Santa Cruz de la Serós, los orígenes del reino de Aragón.
Entre sus páginas están escritos y guardados sus paisajes y su arte, su vieja historia y su difícil destino. Toda una reivindicación, un auténtico y sincero homenaje.
Tan solo por haber escrito este libro, Torrente Secorún, ya merecería el reconocimiento de sus paisanos. Pero es que Torrente escribió siete novelas más. “En el cielo nos veremos”, que estuvo entre los finalistas del premio nadal de 1955, narra las andanzas americanas de Beniter, hijo de una humilde familia de un pueblo oscense. “El becerro de oro” está basado en la historia real de una familia oscense. La acción de “Los sucesos de Santaolaria” transcurre en un imaginario pueblo de Huesca. E Incluso en “Tierra caliente”, que está ambientada en el caribe, aparece Evangelino Cerezo, natural de Tabernas de Isuela.
Huesca siempre presente en lo profundo del recuerdo, en la vida y obra de Torrente, en la intimidad de lo inolvidable.
José Vicente Torrente fue un escritor ignorado por la crítica y ajeno a eso que se llama éxito. Supongo que fue así por no ser un funcionario de la literatura. Como explica Barreiro en su prólogo, Torrente, a pesar de sus múltiples obligaciones profesionales, procuró siempre dejar un espacio a lo que fue su gran ilusión de siempre, asistida por aptitudes nada comunes, la escritura.
Como diplomático estuvo destinado en Puerto Príncipe, Santo Domingo y Nueva York y fue embajador en Caracas. En la etapa final de su carrera ocupó puestos de gran importancia ya que entre 1966 y 1971 estuvo destinado en París como ministro encargado de los asuntos económicos y fue jefe de la oficina comercial, labor por la que el gobierno francés le concedió la Legión de Honor. En reconocimiento a su trayectoria diplomática se le nombró embajador de España y recibió la Gran Cruz del Mérito Civil.
Y hoy, doblando las esquinas, costanillas, plazas y cosos de la ciudad donde nació no encuentro recuerdo de su nombre. Recorriendo los límites de esa nueva Huesca que crece alejada de los muros de su vieja historia me encuentro entre los nombres de sus calles a la rosa y el clavel, el nardo y la violeta, la duda, las flores y desengaño. Y entonces, siento una tremenda tristeza por el pago en olvido, silencio y desprecio a cambio de todo el amor que le entregó un hombre.
Para el libro “Huesca en imágenes” editado por la CAI en 1980, José Vicente Torrente Secorún escribió un magnifico texto literario en el que se puede leer: “… mi viejo solar… te he visto, mirado y remirado con los ojos del recuerdo y la emoción del alma cuando lejos de ti estaba y hoy, al tratar de definirte me asalta un estremecido sentimiento hecho de amor entrañable y de miedo a no ser justo en todas tus virtudes…”
Que al menos una calle de Huesca no guarde el nombre de José Vicente Torrente Secorún es algo que me parece totalmente inexplicable.
Espero que os guste, un saludo.
Pablo
Posible lectura para el futuro
"Iván Alexandrovich Goncharov (1812-1891). He aquí un escritor ruso relativamente desconocido. Un escritor que pasa muy desapercibido hasta para los más concienzudos lectores. Un escritor de obra breve (tres novelas y un libro de viajes). Un escritor que junto a Tolstói, Turguéniev o Dostoievsky, forma parte de la “edad de oro” de la narrativa rusa. Un escritor que me ha dejado sin aliento. No paro de recomendarlo, de hablar de él, de citarlo, de pensarlo… Mi entusiasmo es evidente. Su gran obra es Oblómov (editada entre nosotros por Alba en la impecable traducción de Lydia Kúper de Velasco, editorial que también ha editado Una historia corriente). Su lectura me ha conmocionado y conmovido. Tanto es así que la he leído dos veces. Nunca había hecho esto. Pues tal cual concluí la primera lectura, di comienzo a la segunda. A veces hay que leer dos veces las cosas para calar más hondo, o simplemente para volver a disfrutarlas. Mi ejemplar de Oblómov está lleno de escolios y consideraciones, de apuntes de todo tipo. Han sido abundantes las horas que he disfrutado en su compañía. De día y de noche. “¿Tan bueno es ese libro?”, me preguntan. Pues sí, lo es. Yo diría que indispensable. Es una de las novelas más hermosas que he leído en toda mi vida.
Para otros los análisis filológicos y estilísticos. ¿Qué hacemos en la vida? ¿Qué hacemos con la vida, con nuestras vidas? Esa es columna vertebral de la novela (que trasciende la pereza del protagonista como vicio). Iliá Ilich Oblómov no deja de hacerse estas consideraciones. Matizadas por otros personajes, como su gran amigo Andréi Ivánich Shtolz, o su gran amor, Olga Serguéievna (no desvelo más sobre dichos amores y sus consecuencias). Es preciso hacerlo, aprovechar cada segundo. El entusiasmo de Oblómov existe, pero enseguida se ve vencido por “su carácter tímido y apático”. Pero se da cuenta, percibe la magnitud extraordinaria de la vida –“¡Dios mío! ¡Qué magnífico es vivir!”-, de que hay que luchar por nuestros anhelos, por nuestro modelo de vida. “Los días luminosos no perduran, pasan veloces y la vida fluye, fluye sin cesar, y todo, todo queda destrozado de nuevo”. Sí, se da cuenta, y no para de cavilar en sus ensueños, tumbado en el diván, con su batín (que es como el uniforme de su pereza, de su congénita indolencia…). Jamás ha pasado penurias ni necesidad alguna. Su siervo Zajar está con él desde niño, y nunca se ha puesto él mismo las medias ni las botas. La realidad de ahí fuera le asusta. Pero es necesario salir de esa situación. ¿Cómo? ¿Cómo? La vida no le deja en paz y él sólo quiere descansar, tener sosiego.
La leal amistad de Shtolz casi conseguirá lograr arrancar su existencia de semejante apatía.”Dios ama el trabajo”, le dirá. O también: “El hombre ha sido creado para hacerse a sí mismo y cambiar, incluso, su propia naturaleza”. Aunque el amor de Olga será en la vida de Oblómov el clímax de una posible felicidad, la posibilidad más plausible de un cambio radical. Olga creyó que “el amor acabaría por vencer la pereza de su espíritu”. Oblómov considera este enamoramiento como un poema, como lo más grande y mejor que le ha podido suceder. “Porque la vida es poesía”. ¿Qué ocurre pues? Percibe que el poema concluirá y que él no sería capaz de hacer feliz a Olga en la vida real. Eso es lo que pasa. Y se tortura… Se ve como un ensayo previo en la vida sentimental de Olga. Pero a la vez ve que “sin ti no concibo la vida; por la noche sueño con valles llenos de flores. Cuando te veo soy bueno, activo; cuando tú no estás me aburro, me domina la pereza, quiero tumbarme y no pensar en nada…”.
Oblómov intenta levantarse, intenta salvarse, redimirse, llevar adelante los planes tantas veces pensados, soñados. Ese ideal de vida que él tiene. Y nada. Contempla la realidad desde fuera, como si él estuviera exento. E incluso hace su propia crítica social. Respecto a la vida de sociedad es drástico: “¡Vaya una vida! ¿Qué puedo encontrar allí? ¿Algo que interese a mi corazón, a mi cabeza? No existe nada en el fondo de todo eso, no existe; nada hay allí de profundo, nada que te llegue al alma. Todos esos miembros de la sociedad están muertos, son hombres más dormidos que yo”. Habla de la ridiculez de la fama, de las risas falsas, de todos los que creen estar por encima de los demás… ¿No es perfectamente actual? Y sigue más adelante: “Ni uno solo te mira con ojos límpidos, serenos. Se contagian unos a otros de angustia, de inquietud dolorosa, buscan afanosamente algo. Pero no el bien para sí y los demás, ni tampoco la verdad (…). Bajo ese interés universal se oculta la vaciedad, el desinterés por todo”. Con anterioridad, en la primera parte del libro, ya había comentado Oblómov: “Algunos no tienen otra cosa que hacer más que hablar. Es su vocación”.
Mentiría si no dijera que uno es también un poco “oblomovista”. La “oblomovitis” es más común de lo que suponemos. Pero que en ello no todo es pereza o desencanto o negligencia. Oblómov atrae al lector porque le pone ante sí mismo, y le desafía, y es natural. Todos desearíamos poder elegir con más perspicacia y detenimiento, y ser un poco como él, presentarnos sin máscaras, tal y como somos. Porque nada es lo que parece. Su amigo Shtolz le conoce muy bien y lo retrata: “Tiene una cualidad que vale más que toda inteligencia: ¡Un corazón honrado y fiel! (…) Quien le conoce, no deja de quererle”. Y es realmente así. En fin, una novela de introspección, de calado moral, donde la acción es más interior que exterior. Una novela que es una historia de amor; de amor a una vida sencilla, tranquila, sin aspavientos. Una novela magnífica, que está entre las más grandes. Así de claro."
Fdo: Tertuliano del encuentro
martes, 9 de noviembre de 2010
Una lectura de "La Estrella Peregrina"
